Que el lugar está sumergido dentro de una errática discusión acerca de su futuro y su pasado.
Que el área demuestra su carácter e identidad a través de las instituciones que la habitan y la densidad que generan.
Que es posible encontrar una excusa para imaginar un programa arquitectónico dentro de esos edificios y también inmerso en el área.
Resulta todo eso en el concepto que debe dar forma y respuesta. En realidad, si el concepto va a dar forma y respuesta o si la forma y la respuesta van a ilustrar el concepto no soy capaz de dilucidarlo. Por lo cual la idea podría ser que vayan parejos.
Entonces, conceptualmente hablando, esto se trata de introducir una actividad que rellene la dispersión de la actividad bancaria (o las relacionadas a ésta). Sería un prototipo de espacio que la vaya modificando, que gradualmente se incluya dentro, se incluya al lado o se incluya afuera (pero se incluya).
Hablaba de excusa porque el programa que tiene que ver con la investigación y la difusión de los institutos de la Facultad de Filosofía y Letras podría ser cualquier otro. Pero al ser tal genera algunos condicionantes (que no vienen al caso ahora).

A esta altura del concepto, pero formalmente hablando, me imaginaba a los dos bancos que mostraban una especie de derrame: una multitud de mangas que salen a la luz desde el interior. El interior era básicamente el mismo. La multitud de mangas estaba relacionada directamente con la multitud de institutos.
Pero en ese trance identifiqué el matiz de violencia que tenía. La magnitud de la violencia de la intervención iba de la mano con la efectividad de la misma. Cómo generar esa intervención y que tenga calidad de prototipo, es decir, que sirva para que la contracción y/o dispersión de la actividad original siempre esté acompañada de la multiplicación u ocupación de la nueva.
Lo primero que pensé en ese momento es dejar de lado el efecto producido por lo formal e incluir algún fuerte simbolismo. Tiene que remitir a algo o alguien que haya hecho eso.
Unos buenos anuncios que coagulen los derrames y envuelvan las estatuas de, imagino dioses de la agricultura, de la ganadería y demás provisiones que tiene el Tornquist; harían el trabajo por un buen rato.


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